Diseños Bastardos

No.. yo no soy el padre de ese logo!

Nuestro papel como diseñadores, lo que nos hace diferentes a cualquier otra persona con una copia de photoshop en su computadora, es la asesoría que debemos darle al cliente en cada proyecto.
Debemos analizar las necesidades de su empresa, la competencia, las condiciones de su mercado, el público meta, etc. Con base en esta información utilizando nuestros conocimientos y experiencia, proponerle las soluciones que mejor se adaptan a su realidad.

Pero, ¿Qué pasa cuando el cliente no te escucha?

En los años que llevo trabajando como diseñador me ha tocado de todo, desde el contador o abogado que es experto en diseño y que solamente me necesita para que dibuje sus ideas, hasta el que después de recibir mis propuestas se las enseña al familiar que está estudiando diseño y que en todos los casos ha tenido una mejor opinión que la mía.

Hace unos pocos días me entrevisté con una doctora que había “diseñado” su folleto en Publisher y no veía la necesidad de que yo lo re diseñara porque ya estaba perfecto. Si lo ponemos en perspectiva: en internet hay páginas donde puedo “diagnosticar” mi enfermedad y obtener el tratamiento a seguir. Pero tener acceso a esta información no me hace médico, por lo tanto prefiero pagar por la opinión profesional de un especialista que me garantiza un tratamiento adecuado.

¿Qué hacer?

Como mencioné al principio, parte de nuestro trabajo como diseñadores es asesorar al cliente. Puedes usar argumentos basados en teoría del diseño para justificar porque la sugerencia de su sobrino el pseudo diseñador no servirá para transmitir los valores de su marca, o porque la selección de colores hecha por su esposa para la nueva página web no son complementarios con los colores corporativos.
En la mayoría de los casos si presentas argumentos válidos con seguridad y confianza en ti mismo el cliente aceptará seguir el camino que tu propones o al menos lo tomará en cuenta y sólo tendrás que aceptar algunas de las sugerencias externas y podrás salvar tu propuesta de diseño.

Pero, ¿qué pasa con el cliente intransigente? aquel cliente que por más argumentos que le presentes seguirá convencido de que sabe más que tú.

Todas las decisiones que toma el dueño de una empresa tienen repercusiones económicas en ella, al final del día los errores cometidos le afectan en sus utilidades.
Si decide no valorar tus aportaciones y te obliga a armarle un diseño a su gusto lo más probable es que este diseño no comunique el mensaje, no exista conexión con su público meta, la inversión en publicidad sea inútil y sus ventas por consecuencia bajarán. Al final del día, él pagará por sus pobres decisiones.

Si ya estás trabajando con alguien así y has decidido continuar con el proyecto, no le des demasiada importancia a lo que te obliguen a hacer, puedes entregarle exactamente lo que te indique. Simplemente no incluyas este proyecto en tu portafolio.

Por esta razón tengo algunos diseños regados por el mundo a lo cuales nunca daré mi nombre, son mis diseños bastardos.

Conferencista Internacional y Consultor de Marketing Digital.
Host del Podcast Estrategia Digital, donde entrevisto a expertos en Marketing Digital.